MUSEO de LA SIDERURGIA y la MINERIA Sabero

Museo de la FERRERIA DE SAN BLAS - MSM SABERO

 

Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León

Plaza de San Blas, 1 Sabero - León

Teléfono .-  987 718 357

Entrada Gratuita. Cierra los Lunes.

INVIERNO (De octubre a marzo).

De Martes a Sábado:

Mañanas: De 10:00 a 14:00

Tardes: De 16:00 a 19:00

Domingos y festivos:

Mañanas: De 10:00 a 14:00

Tardes: De 16:30 a 19:30. LUNES: cerrado

VERANO (De abril a septiembre).

De Martes a Sábado:

Mañanas: De 10:00 a 14:00

Tardes: De 17:00 a 20:00

Domingos y festivos:

Mañanas: De 10:00 a 14:00

Tardes: De 16:30 a 19:30

 

El MSM - Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León está ubicado en el Valle de Sabero (León), enclave natural privilegiado, que ha estado habitado desde tiempos remotos, evolucionando en el tiempo, desde formas sociales de subsistencia, propias de una comunidad rural, hasta la cristalización de una utopía: la primera industria siderúrgica del país en las primeras décadas del siglo XIX.

Con la construcción del complejo siderúrgico de San Blas se aplicaba la tecnología más avanzada del momento y se integraba un alto horno de Cok y una Ferrería, nave neogótica destinada a taller de forja y laminación.

Fuertes contratiempos económicos y políticos provocaron el cierre de esta gran factoría al cabo de dieciséis años de funcionamiento. Este final inesperado condicionó la implantación de la minería del carbón como única forma de explotación industrial hasta el año 1991, cuando se cerraron todas las instalaciones mineras, y también cambió el destino de la Ferrería de San Blas que, al perder su función original, se utilizó para fines diversos como: almacén, economato, "polideportivo"…, convirtiéndose en un edificio referente de toda la vida social y cultural de la comunidad de Sabero.

 

 

Museo de la Siderurgia y de la Minería de Sabero.  Vista Exterior.

 

 

El Valle de Sabero en el pasado

De la comunidad rural a las puertas de una sociedad industrial
En este bloque temático se recorre desde sus orígenes todo el proceso histórico del valle y de sus gentes, que ya desde los primeros asentamientos de los castros celtas fue avanzando en el tiempo dentro de formas sociales y de subsistencia de una comunidad rural, hasta la fuerte irrupción de la industria minero – siderúrgica en las primeras décadas del siglo XIX.

De la Prehistoria a la romanización
Aunque las referencias, tanto materiales como documentales, sobre las primeras ocupaciones en el valle son muy escasas, la constatación de la presencia del hombre en estos valles altos de León es del todo evidente. Los asentamientos de los castros celtas que se han identificado en el valle y el conjunto de lápidas vadinienses localizadas corroboran una fuerte presencia de doblamiento en esta zona, ya desde los siglos v a.C al iv d. C. posiblemente fueron los contactos con el mundo romano los que fijaron de una manera casi inalterable la estrecha relación que existe entre el hombre y el entorno natural que posibilita su subsistencia.

La formación de los núcleos de población medieval
La ocupación estable del espacio por parte de personas o individuos unidos por lazos de sangre, vínculos de servicio o creencias, constituye el germen de las primitivas comunidades de aldea. Dentro de estas sociedades rurales la pervivencia de las formas se mantiene inalterable, las relaciones comerciales y de transacción se llevan a cabo dentro del ámbito cerrado de la propia comunidad del valle, por lo que la presencia de los artesanos entre agricultores y ganaderos hacía que se mantuviera el equilibrio imprescindible para su subsistencia.

La vida cotidiana en un ambiente rural
La irrupción de la iglesia dentro de las comunidades rurales con la presencia de la parroquia generó unas formas de convivencia entre la religión oficializada y las prácticas y creencias ancestrales que se han mantenido a lo largo de los siglos. La educación era un privilegio de la oligarquía; las clases populares raramente habían ido a la escuela.
 

 

 

La nave neogótica de la FerrerÍa de San Blas

En las primeras décadas del S. XIX, hacia 1830, en países europeos como Francia, Alemania o Bélgica se están construyendo grandes instalaciones siderúrgicas, muy novedosas porque encarnan un nuevo concepto urbanístico industrial. Enormes instalaciones basadas en una arquitectura específica para la producción industrial. Se trata de una configuración urbana concebida para ofrecer todo tipo de servicios, tanto para los trabajadores como para los directivos (hospitales, farmacias, casas, colmados de alimentación y el propio lugar de trabajo). La nave de laminación y forja es el único vestigio que queda en España de una instalación industrial de la época. Destaca su interés arquitectónico y su valor histórico, ya que fue la primera ferrería en emplear altos hornos alimentados con carbón mineral (coque/cok) en España así como en traer las grandes maquinarias que estaban revolucionando la siderurgia en Europa. La fábrica está construida en piedra y ladrillo, con una gran  nave central totalmente diáfana, sin pilares, sustentada la cubierta por una sucesión de arcos diafragma. Tiene una planta basilical de 3 naves, siendo la central más elevada y ancha. Las naves laterales se cierran con bóveda de medio punto a 5 m de altura y se comunican con la central por medio de arcos apuntados. Ambas naves se prolongaban en la zona oeste formando cobertizos; el de la zona norte albergaba unas fraguas, y el de la sur unos hornos de reverbero. Ambas naves se abrían al exterior por medio de arcos de medio punto que conformaban una espléndida galería. La construcción de esta nave se inició en 1846 por iniciativa de la Sociedad Palentino – Leonesa de Minas. El edificio albergó las primeras máquinas de vapor de la provincia, así como las grandes maquinarias importadas de Gran Bretaña: trenes de cilindro y laminación, martillo pilón y cizalla.

 

 

 

 

La impresionante maqueta del Valle de Sabero del Museo

 

 La cuenca minera de Sabero


Este área esta dedicada a explicar a los visitantes los orígenes y la importancia del sector minero en Castilla y León. El espacio actual del museo dedicado a minería constituye solo una introducción a este tema, ya que se esta llevando a cabo una segunda fase del museo, dedicada en su integridad a la minería.

Para introducir al visitante en el complejo mundo minero, se ha tomado como referencia la Cuenca Minera de Sabero, ya que fue la primera cuenca en explotarse en la comunidad y una de las que primero sufrió las consecuencias de la reconversión. El hecho de que el museo se asiente en este territorio y de que todas las cuencas compartan características comunes hace extrapolable su historia y características al resto.

Una gran maqueta que representa a escala 50 km2 de la cuenca, explica de forma interactiva todos los procesos vividos en este territorio en los últimos ciento sesenta años, desde las primeras explotaciones en el año 1830 hasta el fin de la minería en el año 1991.

Los aspectos básicos del trabajo del minero: el arranque, el transporte y la iluminación, son objeto de explicación mediante audiovisuales y una completa colección de herramientas, que muestran como han evolucionado estas tareas a lo largo del tiempo.

Junto al conocimiento técnico el museo da gran importancia al aspecto sociológico, a todas aquellas circunstancias que rodean la creación de una colonia minera, como cambia un territorio cuando se explota a gran escala sus recursos, como surge de la nada todo un entramado social, humano, arquitectónico…

Así, mediante paneles explicativos y fotografías de época, se repasan la vida del minero y su entorno, el papel de los directivos y técnicos, la creación de una clase social predominante, la evolución de la vivienda minera, etc.
 

 

 

 

Los Altos Hornos y la Ferreteria de San Blas

La constitución de la Sociedad Palentino - Leonesa de Minas
Existen referencias de que en la década de 1830 se llevó a cabo en el valle de Sabero cierta actividad minera por parte de una empresa británica, y que pocos años después, entre 1841 y 1847, tuvo lugar, en las proximidades de la ermita de San Blas, la instalación de los primeros altos hornos a la inglesa en España. “Hacia 1841 el palentino Miguel Iglesias Botias obtuvo la concesión de tres minas de hulla (Sabero, 1, 2 y 5) y constituyó la Sociedad Palentina de Minas, cuyo objeto sería la explotación de las minas de carbón y la fabricación de hierro a partir de los minerales de la mina “Imponderable”. En 1845, siendo insuficiente el capital, se amplió, a la vez que cambiaba su nombre por el Palentina-Leonesa de Minas.
Al mismo tiempo participaron en la sociedad el capitalista madrileño Santiago Alonso Cordero junto con su amigo Casiano de Prado, figura importante de la cultura española del siglo XIX. La Sociedad Palentina de minas inició sus trabajos hacia 1841 con una inicial explotación minera de carbón. En 1847 comenzó a fabricarse hierro en un alto horno de cok, y en 1860 se inauguraba el segundo para ya, de una forma intermitente, mantener su producción hasta el cierre definitivo de la fábrica de San Blas en 1862. La paralización de los hornos supuso también el práctico abandono de las minas de carbón y de hierro, cuyo periodo de mayor actividad fue el decenio de 1850-1860” (Quirós, 1971).
 

 

 


La Farmacia Museo

D. Fructuoso Martínez Rojo, nacido en Boñar en 1827 y miembro de una dinastía de boticarios, fue el fundador de la farmacia de Sabero . Abrió el establecimiento en Sabero entre los años 1857 y 1859, y a la vez procedió a la compra de una finca del barrio del Rebedul, en la que cultivó un jardín botánico o huerta de plantas medicinales para su utilización en la farmacia. La ubicación de la farmacia dentro del complejo minero siderúrgico supuso un avance importante del concepto minero siderúrgico supuso un avance importante del concepto de atención social a la clase obrera, ya que las nuevas formas de producción comportaban frecuentes accidentes y lesiones laborales, tanto fracturas y heridas contusas, como problemas graves de intoxicaciones y afectaciones pulmonares. El boticario aplicaba sus tratamientos curativos a partir de medicamentos preparados en la misma botica, y que hasta la primera mitad del siglo pasado, se podían presentar en tres grandes grupos: las drogas naturales (quina), los llamados medicamentos polifármacos (Triaca Magna), preparados todos ellos por el mismo farmacéutico, y los primeros medicamentos manufacturados, conocidos como especialidades farmacéuticas y entre los que se encontraba la popular sal de Selz. Los servicios de la farmacia vinculados desde un primer momento a la instalación de la Ferrería, se han mantenido ininterrumpidamente hasta nuestros días. A partir de 1930 su actividad de atención pública se amplió con la inauguración del Hospital Izaguirre.


 

 

 

 

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