Los guajes en Asturias y León

Las minas.

Efectivamente, la teoría más extendida y probable del origen de “guaje” tiene su origen en los pozos y cuencas mineras del norte, si bien aquí también hay divergencias. Veamos.

Una de las opciones es la palabra inglesa “washer”, lavador. El bloguero alpoma nos lo explica aquí muy bien:

Yo, de pequeño, era un guaje porque, normalmente, los niños y jovencitos, en el norte palentino, en León y en Asturias, son guajes. Para mí, es lo más normal del mundo llamar guaje a un niño, aunque en otros lugares el empleo de esta palabra causa extrañeza. Al parecer, el término se originó en las cuencas mineras norteñas, como la de Guardo, donde vivo, en relación a los menores que ejercían de ayudantes en trabajos mineros, en recuerdo de los lavaderos de carbón denominados técnicamente con el término de origen inglés washer. Los niños de los lavaderos, o washers, no tardaron en ser llamados guajes y, en poco tiempo, cualquier niño era llamado guaje. Palabra con tanta tradición en estas tierras norteñas como los queridos calendarios de la Unión Española de Explosivos, que cada año decoraban los comedores de las casas de obreros y mineros con estampas de gran belleza y señoras estupendas, como las que pintaba Julio Romero de Torres”.

Pero las compañías mineras no eran solo británicas. En los casos en los que había holandeses o alemanes, aparece otra posibilidad con la palabra “wagen”, vagoneta. Al parecer esta palabra aparecía en las nóminas de los niños que hacían de ayudantes en los pozos y que eran los encargados de las vagonetas del carbón.

Por tanto, a tenor de su particular distribución geográfica y del vínculo directo con las minas y con los jovenes aprendices, casi siempre niños, que ayudaban con las vagonetas y en el lavado del carbón, podríamos concluir que o bien en “washer”, o bien en “wagen”, está el origen más probable de la palabra guaje tal y como se utiliza en Asturias.

Los expertos como Armando Murias Ibias, profesor de Literatura Hispánica en el Instituto Jovellanos, se inclinan más por la primera:

“«El significado que nosotros damos a ‘guaje’, muchacho, no procede del español sino que es asturiano y viene del verbo inglés ‘wash’, lavar». Los ingleses llamaban ‘washing’ al proceso de lavado de carbón que tenía lugar fuera de las minas. Un proceso en el que participaban fundamentalmente niños, ya que las mujeres se dedicaban a transportarlo. Debido al uso del término, se produjo una metonimia y se empezó a identificar la palabra con los niños que lavaban el carbón en lugar de con el proceso”.

Sin embargo, la hipótesis del origen minero de la palabra, no aclara definitivamente la cuestión, porque existen seres en la mitología del norte peninsular con nombres como la Guaxa, aquí en Asturias, o la Guajona en Cantabría. Etimologías muy anteriores a las minas inglesas o al descubrimiento de América.

Y por último, nos gustaría apuntar otra posibilidad, más remota, pero también a tener en cuenta, dependiendo de cuanta antigüedad le otorguemos al uso de “guaje”.

Esta sería la opción árabe, lengua que ha enriquecido notoriamente el castellano con numerosas aportaciones. Pues bien, “wahid”, que en árabe significa “uno”, podría ser otra posible raíz.

Como veis es toda una aventura rastrear el origen de una palabra y a través de sus cambios fonéticos, ortográficos y semánticos trazar su historia y evolución de manera inequívoca, pero mientras lo hacemos, mientras reconstruímos sus raíces, su tronco principal y sus curiosas ramificaciones, estamos aprendiendo nuestra propia historia, contada por esa misma palabra.