Ruinas de Oliegos en Villameca

despoblado-de-oliegos-villameca-29-octubre-2004-vivaleon

Despoblado de Oliegos

Oliegos fue un pueblo de la comarca de La Cepeda (León, España) que en 1945 tuvo que ser deshabitado a la fuerza a consecuencia de la construcción del pantano de Villameca.

La madrugada del 28 de noviembre de 1945, los más de 150 habitantes del pueblo de Oliegos subieron a un tren de 30 vagones que estaba estacionado en Porqueros, para ser trasladados a la finca de Foncastín, municipio de Rueda (Valladolid).

En el siglo XVIII habitaban allí 21 vecinos, en 36 edificaciones. Además existían 10 molinos y una taberna. Casi cien años más tarde, según datos del Diccionario de Madoz, el lugar había progresado, habitaban allí 34 vecinos, 146 personas. Oliegos siguió creciendo lentamente durante cien años más, hasta su final en el 28 de noviembre de 1945.

Oliegos era un pueblo con tierra de ferreñales (cultivos de forraje) prados de regadío y secano y tierra montuosa de abundantes urces. Sus producciones básicas eran centeno y hierba. Contaba con numerosas colmenas y ganado vacuno, caballar, cabrío y de cerda. 100 años más tarde a su producción anterior habían añadido otro producto básico: la patata.

despoblado-de-oliegos-2-villameca-29-octubre-2004-vivaleon

Foncastín de Oliegos.

Historia

El 28 de noviembre de 1945, el pueblo de Oliegos —en la comarca leonesa de La Cepeda— fue trasladado en un tren de treinta vagones al coto de caza de Foncastín, propiedad del marqués de la Conquista, en el municipio vallisoletano de Rueda. La construcción del pantano de Villameca forzó el abandono. En un principio se llamó «Foncastín de Oliegos».

Se conservan restos arqueológicos del Paleolítico en esta zona, lo que data la población en hace más de 10 000 años, así como restos de cerámica Campaniforme (del neolítico) y posterior a ello, restos de Terra sigillata romana. Junto el antiguo pueblo, pasaba una cañada real, que aún sigue vigente aunque no transitada, razón por la cual estaba construido el castillo de Foncastín, que da nombre a la población, para cobrar los aranceles y tener tropas de reserva, coetáneo al castillo de la Mota. En el siglo XV, Foncastín era una dehesa perteneciente a Álvaro de Lugo, señor de Villalba de Adaja. Situado en su origen en la orilla opuesta del río Zapardiel junto con el castillo y la antigua iglesia de Santa María del Castillo, cuyo libro de asientos aún se conserva.

En 1734 ya figura como despoblado propiedad de Pedro Francisco Suárez de Lugo. Aunque se desconoce la fecha exacta, se sabe que el antiguo pueblo fue abandonado a causa del paludismo, trasladándose sus habitantes junto con los de Zufraga y Torrecilla al nuevo asentamiento de la actual Rueda.

Durante el sigo XIX la dehesa perteneció a los condes de Adanero y marqueses de Castroserna. A la muerte del marqués fue puesta en arriendo y posteriormente en venta. Del castillo solo queda un torreón de la muralla en la actualidad. La fuente había desaparecido cuando los actuales vecinos llegaron, pero como siguió manando agua, se realizó un dragado para evacuar sus aguas. Está enfrente del castillo.

En la base del alto, entre la parte antigua y moderna del pueblo actual, se encuentra la entrada de la bodega, excavada en la roca viva, como los asientos de los enormes toneles que la llenaban hasta aproximadamente el año 1957, que fueron desmantelados y trasladados a grandes bodegas de Andalucía. Aunque vacía, sigue estando en perfecto estado de conservación. Toda la finca está rodeada de pinares, y dentro de éstos, hay una zona de encinar y otra de alcornocal.

Hacia el año 1944 fue adquirido por el Instituto Nacional de Colonización para construir el pueblo actual e instalar y repartir el terreno entre los vecinos del pueblo leonés de Oliegos, anegado por las aguas del embalse de Villameca. La Confederación Hidrográfica del Duero inició el proyecto de embalse en el año 1929, los trabajos comenzaron en 1934 y finalmente fue inaugurado el 2 de octubre de 1946. Otro grupo de vecinos prefirió quedarse en la comarca cepedana asentados en diferentes pueblos de la zona.

Situada a la altura del kilómetro 174 de la A-VI, unida por un pequeño ramal de menos de 4 kilómetros, es una pequeña población diferente de cuantas la rodean, con estampa de “pueblo blanco”, plaza porticada y una moderna iglesia pintada al fresco por el “vanguardista” Manuel Ribera en 1955.