Monasterio de San Esteban de Nogales

Real Monasterio de Santa María de Nogales

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Real Monasterio de Santa María de Nogales

El 20 de diciembre de 1164, la viuda del conde Vela Gutiérrez, Sancha Ponce de Cabrera, traspasa al Monasterio de Santa María de Moreruela de la orden cisterciense todas las posesiones y pertenencias del territorio de Nogales en derecho hereditario para que construyan otro monasterio que se llamaría Santa María de Nogales. A partir de este momento y hasta que los monjes tras la desamortización abandonaron el monasterio, a mediados del siglo XIX, la comarca del Eria estuvo regida según las pautas de la Orden. Este asentamiento estableció el modelo de repoblación y nueva ordenación a todos los niveles; social, cultural, agrícola y económico. Al mismo tiempo significó la aparición de la Villa de Nogales, formaba en principio por los siervos y criados de los Monjes.

Detalle de la portada

Sin una construcción suntuosa, Santa María de Nogales está emplazada según los criterios de la orden del Cister: un valle de tierras fecundas, abundancia de agua, y soledad impresionante. Durante más de siete siglos destacó por ser cuna de grandes varones, emporio de letras y ciencia, donde salieron consejeros reales y catedráticos para la Universidad de Alcalá. En la actualidad, sólo se conservan las ruinas y los restos de su grandeza: paredones dispersos, la espadaña de la Iglesia y el arco de entrada principal con su escudo heráldico. Sin embargo, el paraje que lo circunda, huerta fértil, abundante vegetación, árboles frutales y las aguas del río Eria, invitan al paseo relajado, la contemplación y el disfrute de la naturaleza.